“Charismatic”, el truncado ganador de la Triple Corona estadounidense 

«Charismatic» siendo atendido por su jockey | Fuente: NJ.com

La Triple Corona de Estados Unidos es uno de los hitos más difíciles y ansiados de conseguir por cualquier propietario y preparador. No en vano, sólo trece caballos han alcanzado la gloria en las 149 ediciones disputadas hasta la fecha. Durante casi cuarenta años (entre la corona de “Affirmed” en 1978 y el triunfo de “American Pharoah” en 2015) hubo un vacío de campeones. Probablemente, el alazán “Charismatic” fue el ejemplar que estuvo más cerca de llevarse la gloria.

Kentucky Derby, Preakness Stakes y Belmont Stakes. Cualquier aficionado al turf sabrá recitarte esta tríada de nombres de carrerilla. Las tres patas de la triple corona estadounidense. Tres carreras que discriminan a los grandes caballos de las leyendas. Aunque el concepto de “triple corona” no aparecería hasta 1950, los estadounidenses decidieron dar el título también a todos aquellos caballos que consiguieron doblegar a sus rivales en cualquiera de las ediciones disputadas previamente de estas carreras. Habida cuenta que el Kentucky Derby, la última prueba (y, curiosamente, la primera a disputar) de esta tríada se instauró en 1875, hemos vivido 149 ediciones de la triple corona. Y sólo tenemos trece ganadores.

De esos trece campeones, once consiguieron el título entre 1919 (“Sir Barton”) y 1978 (“Affirmed”). Por ende, hasta el triunfo de “American Pharoah” en 2015, los aficionados estuvieron huérfanos de triplecoronados por casi cuatro décadas.

Muchos fueron los que lo intentaron pero, probablemente, el que estuvo más cerca y merece el título de ganador honorífico de este triple desafío es el alazán “Charismatic”. Hijo del ganador del Preakness “Summer Squall” (“Storm Bird”) y de la no ganadora “Bali Babe”, “Charistmatic” ganó pronto la atención de los profesionales, pues fue subastado por la nada desdeñable cantidad de 200.000 dólares de aquel 1997. 

«Charismatic» venciendo en el Kentucky Derby | Fuente: Getty Images

El alazán presentaba un cruce curioso. Su padre lucía púrpura por los cuatro costados. No sólo había ganado una de las tres pruebas de la triple corona, sino que permaneció invicto a dos años y su rivalidad con “Unbridled” brindó a los aficionados de la época momentos memorables. Además, el padre de nuestro protagonista era medio hermano del también semental “AP Indy” y hermano de padre de “Storm Cat”. 

Sin embargo, su madre era una modesta yegua no ganadora de nombre “Bali Babe”. La hija de “Drone” trajo al mundo a “Charismatic” cuando contaba con dieciséis años de edad, algo bastante inusual.

Sea como fuere, el potrillo alazán se puso pronto a las órdenes de Wayne Lukas. Y aunque las expectativas eran altas, “Charismatic” parecía estar dispuesto a no cumplirlas. Sus primeras cinco salidas a pista se saldaron con cinco contundentes derrotas.


Lukas, desesperado, decidió correr riesgos e inscribir al alazán en un reclamar en el noviembre de sus dos años. Ahí, “Charismatic”, corriendo a contraestilo, consiguió salir por fin de maiden. 

Ya a tres años, el hijo de “Summer Squall” vuelve a sumar dos derrotas en sendos hándicaps. De nuevo, “Charismatic” baja un peldaño a los siempre humildes reclamares y, aunque no logra vencer, consigue un prometedor segundo puesto. 

Antley sujetando la extremidad de un lesionado «Charismatic» | FUENTE: AP PHOTO

Y mientras nuestro protagonista intentaba ganarse el pienso en las pruebas de menor prestigio, la carrera hacia el Kentucky Derby de 1999 seguía su curso. Lukas, bien por una corazonada o por simple desesperación, decidió inscribir a “Charismatic” en la última calificativa del Derby, el Lexington Stakes. Ahí, contra todo pronóstico, el alazán consiguió alzarse con la victoria y conseguir su ticket a Santa Anita.

Con un dividendo de 33 a 1, “Charismatic” no era, ni mucho menos, uno de los favoritos del Derby. Pero el pupilo de Lukas mostró aquel día un potencial que había estado guardando hasta la fecha y consiguió imponerse por una cabeza a “Menifee”.

Con el hijo de “Harlan”, por cierto, disputaría una interesante rivalidad que, en la época, compararon a los duelos de “Affirmed” y “Alydar”. Así, ambos volvían a verse las caras en el Preakness, segunda etapa de la triple corona. “Menifee” portaba la vitola de favorito, con “Charistmatic” segundo en taquillas.

Pero, de nuevo, el hijo de “Summer Squall” desoyó a los apostantes y logró la victoria. Su máximo rival, “Menifee”, volvió a ser segundo.

Dos de dos y en el horizonte el Belmont Stakes. La prueba que, a priori, se presumía más favorable para las habilidades del alazán. Los apostantes, queriendo proclamar a un triple coronado, situaron a “Charismatic” favorito en taquillas. Y el alazán quiso responder. Tras una gran salida, el hijo de “Summer Squall” galopó segundo, viendo pista y a menos de un cuerpo del puntero. Tras la curva, las gradas de Belmont Park estaban seguras de su victoria. Pero, a mitad de recta, Chris Antley, su jockey, paró de arrear y miró sorprendido a ambos lados. “Charismatic” cortó sorpresivamente su ataque y, desde ese momento, se dejó arrastrar a la meta para ser tercero.

“Charismatic” y “Menifee”, una rivalidad que marcó una época | Fuente: The Ledger 

Por delante, “Lemon Drop Kid” se proclamaba vencedor del Belmont Stakes. Pero nada importaba ya. “Charismatic” había fallado. De vuelta al recinto de ganadores, los aficionados se percatan de que el alazán no ha regresado. Cuando alzan la vista buscando al héroe derrotado, lo encontrarán parado en medio de la pista, con Antley sujetándole una de las extremidades.

“Charismatic” se había roto. Lo que oyó Antley era el sonido de su sesamoide partiéndose. Y, al seguir galopando, la extremidad siguió fragmentándose. Antley, compañero del alazán en su asalto a la triple corona, desmontó en cuanto pudo y obligó al caballo a volcar todo su peso sobre él, evitándole apoyar la extremidad dañada.

Tras una larga operación, los veterinarios confirmaron que, muy probablemente, la rápida intervención del jockey salvó la vida del caballo. Porque aunque “Charistmatic” no volvería a correr, sí pudo ejercer como semental. Primero (años 2000 y 2001) en Estados Unidos y, posteriormente y hasta su jubilación en 2016, en Japón.

Como corredor, “Charismatic” consiguió 5 victorias, más de dos millones de dólares en premios y la amarga sensación de haber sido el ganador moral de la triple corona de 1999. Como semental, el alazán nos dejó 263 ganadores sobre 371 corredores. “Sun King”, cuádruple ganador de stakes, fue su mejor vástago.

Fuente: The State

Tras su retiro de la cría en 2016, una fundación local reunió dinero suficiente para traer de vuelta al semental a su Estados Unidos natal. No obstante, la jubilación le duró poco a “Charistmatic”. Apenas un año después de su regreso, el caballo sufrió una rotura de pelvis que le generó una gran hemorragia y sus responsables tuvieron que dormirle en 2017.

Christian Antley, por su parte, fue otro héroe truncado. Nacido en Florida en 1966, dejó la escuela con dieciséis años para hacerse jockey. Con dieciocho años ganó la estadística de Estados Unidos con 469 triunfos en un año. Además, ostenta otros récords como ser el primer jockey en conseguir nueve victorias en un día o también el primero en lograr al menos una victoria durante 64 jornadas seguidas. 

Sin embargo, la brillante carrera profesional de Antley se vio truncada por las drogas. En los años ochenta estuvo internado en varios centros de desintoxicación. Y la sombra de la adición le persiguió durante toda su vida. No obstante, sus malos hábitos no le impidieron ganar dos Kentucky Derby. El primero, en 1991 con “Strike The Gold”. Y, el segundo, en 1999 con “Charismatic”.

Su acción, sujetando al lesionado alazán le otorgó el premio al Momento del Año, por la National Thoroughbred Racing Association.

Antley, desgraciadamente, falleció fruto de una sobredosis en el 2000, apenas un año después de su gesta con “Charismatic”.

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