
La icónica diseñadora de moda tuvo una relación muy estrecha con el mundo de los caballos. No en vano, el mundo del polo y las carreras inspiraron a Chanel para diseñar sus modelos cómodos y versátiles para mujeres. Pero lo que pocos saben es que Coco fue propietaria de una yegua de carreras de nombre “Romantica”.
Coco Chanel no es sólo un icono de la moda. Sus diseños cómodos pero elegantes ayudaron a la mujer de principios del siglo XX a incorporarse a la vida social, política, económica y laboral sin las rigideces de los corsés o miriñaques. Hoy en día sabemos que la diseñadora francesa encontró inspiración en el mundo del polo y las carreras de caballos para sus creaciones. Los tejidos y cortes de los jinetes le hicieron ver a una joven Coco que la ropa podía ser cómoda sin perder un ápice de elegancia.
Gracias a su amistad con Etienne Balsan (quien le daría el apodo de “Coco”) una joven Chanel conocería en 1906 en Vichy no sólo las carreras de caballos, sino también a Boy Capel, el amor de su vida. Capel era un experimentado jugador de polo que introdujo a la diseñadora en el mundo ecuestre y le apoyó económicamente cuando abrió su primera tienda parisina.

Pero la relación de Coco Chanel con el mundo del caballo no termina allí. A principios de los años 60 Grabielle se encontraba triste tras la muerte de uno de sus perros más queridos. La diseñadora le comentó a su abogado Rene Chambrun que ya no deseaba tener más canes, pues sus pérdidas eran demasiado dolorosas. Chambrun le recomendó entonces hacerse con un par de caballos. Años después Chanel reconocería que le preguntó a su letrado si eso le quitaría mucho tiempo y, al descubrir que no sería así, decidió lanzarse a la aventura.
Chambrun no sólo le dio la idea a Coco sino que también puso a ésta en contacto con su buen amigo François Mathet, uno de los preparadores más conocidos de Francia. A lo largo de su exitosa carrera, Mathet ganó cuatro Arcos, seis Jockey Clubs, trece Poules (entre hembras y machos) o dos Derbies de Epsom.
Chanel confió en el experimentado entrenador dejándole la difícil tarea de encontrarle sus primeros caballos. La diseñadora le dio sólo dos instrucciones: no quería más de dos caballos pero que fuesen excepcionalmente buenos. Semanas después Mathet levantaría el teléfono para hablarle a Coco de “Romantica”, una clasuda hija de “Tanerko”.

Coco ya tenía a su primer caballo pero ahora necesitaba vestirlo para la ocasión. Primero pensó en crear una chaquetilla blanca, pero esos colores ya estaban cogidos. Entonces se decantó por un vistoso rojo. Pero de nuevo alguien se había adelantado. Molesta, Chanel escogió un rojo con toques de rosa y dejó el diseño en manos de su amigo Hermes. Cuando el diseñador le preguntó por qué no creaba ella misma su chaquetilla, Coco respondió jocosamente que ella vestía personas, no caballos.
Como propietaria Coco Chanel tuvo una pequeña pero exitosa carrera. “Romantica” venció en los Prix Rouge Rose y Finland, ganándose un puesto en la línea de salida de la edición del Diane de 1964. Allí la pupila de Coco fue derrotada y pasó a la cría.
Desgraciadamente no se conservan muchos datos de esta nueva etapa de “Romantica” y sólo sabemos que tuvo, al menos, un potro de nombre “Coco” (por “Shantug”) ganador de tres carreras y a la postre semental.
Tras la retirada de “Romantica” Chanel no volvió a correr y sus colores fueron dados de baja definitivamente en 1971. La diseñadora regalaría sus sedas a los hijos del preparador Mathet. Estos las conservaron durante años hasta que en 2019 decidieron subastarlas a través de la casa Drouot, alcanzando un precio de venta de 44.000€.

