Jappeloup de Luze no fue un caballo típico: con un cruce exótico y una alzada nada convencional en las pistas de salto (1,58m), el pequeño caballo de Pierre Durand consiguió superar todos estos obstáculos para tocar la gloria olímpica en Seúl.

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Jappeloup de Luze no fue un caballo típico: con un cruce exótico y una alzada nada convencional en las pistas de salto (1,58m), el pequeño caballo de Pierre Durand consiguió superar todos estos obstáculos para tocar la gloria olímpica en Seúl.