Caballos de las marismas: auténticos mustangs en el corazón de Andalucía

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“Saca de yeguas” en Almonte | Fuente: Ayuntamiento de Almonte
  • El caballo de las marismas (o marismeño) es una raza de caballos salvaje y semisalvaje de Doñana
  • Son los abuelos de los famosos mustangs; aunque, desgraciadamente, los marismeños no cuentan con la protección ni prestigio de sus homónimos estadounidenses.

Como en la imagen que encabeza este artículo, imagínese un grupo de caballos salvajes galopando por unos humedales. El sonido de sus cascos desnudos retumba en el valle y, tras su paso, sólo queda una gran polvareda. Para disfrutar de esta experiencia no hace falta viajar hasta Estados Unidos. Tan sólo debe dirigirse a Doñana.

Dentro del propio parque de Doñana, así como en otras localidades no muy alejadas de aquél (destacando Almonte e Hinojos) vive una raza de caballos denominada “caballos de las marismas” o “marismeños”.

Los marismeños son caballos pequeños (entre 1,40m y 1,48m de alzada) robustos, con un perfil similar al Pura Raza Español (pero con cascos más grandes –adaptados a los humedales- y menos crin) y de capas torda y castaña, principalmente.

El caballo de las marismas lleva siglos habitando estas tierras aunque no es hasta 2012, cuando se crea su libro registro y es oficialmente considerado raza. Previamente, en el año 2008, el Gobierno español decide impulsar la creación del studbook, debido a la grave situación de estos ejemplares. Actualmente, el marismeño es una raza considerada en peligro de extinción: se calcula que sobreviven menos de 1.000 yeguas madres y unos 20 sementales. Concretamente, el censo del año 2016, fija la cifra en 1.226 caballos.

Aunque los caballos marismeños han sido cruzados, durante años, con otras razas como Pura Raza Español (PRE) o Pura Sangre Inglés (PSI) para mejorar su alzada, lo cierto es que estos mantienen todavía una composición genética propia. Los investigadores creen que este hecho se debe a que, al vivir en total libertad y sin contacto humano (estos caballos se buscan su propia comida, no reciben ni piensos ni forraje y tampoco son revisados por veterinarios) los potrillos cruce de marismeños y PRE o PSI sólo sobrevivían si mantenían las características de los primeros y seguían cruzándose con caballos de las marismas; lo que, sin duda, ha ayudado a conservar esta raza.

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Una yegua con su potro, en las marismas de Doñana | Fuente: Calvin Smith

Un trabajo de la Universidad de Córdoba (“Genetic diversity of the semi-feral Marismeño horse breed assessed with microsatellites”) estudia los orígenes de los actuales caballos de las marismas: aunque presentan una gran relación con el PRE y el caballo berberisco, su ADN es muy diferente al de los caballos de las retuertas (otra raza local, considerada la más antigua de Europa). Lo que demuestra que los caballos marismeños han sabido conservar sus genes y sus características.

Estos caballos fueron usados, durante siglos, para las labores de agricultura y ganadería bovina. La industrialización de estas tareas ha llevado al marismeño al borde de la desaparición. Sin embargo, la vida del caballo de las marismas siempre ha estado muy vinculada a las tradiciones y cultura popular. Los vecinos de Almonte (durante la jornada del 26 de junio) y de Hinojos (en el primer fin de semana de septiembre) siguen celebrando su “saca de yeguas”; unas jornadas donde el marismeño es el centro de atención. Este evento, muy similar a la popular “rapa das bestas”, incluye la suelta del ganado para el aseo de sus crines y control veterinario. Pero la saca de yeguas también incluye otras actividades, todas ellas relacionadas con esta raza: desde carreras de cintas hasta concurso morfológico, pasando, incluso, por una subasta de caballos marismeños.

El caballo de las marismas, sin embargo, conoció tiempos mejores. Gracias a un estudio de la Universidad de Córdoba, sabemos que el marismeño es el antecesor directo de los Mustang. Es curioso ver que, mientras que en Estados Unidos protegen a estos caballos, en España casi nadie conoce la existencia de nuestros marismeños. La leyenda dice que los caballos de las marismas llegaron a América de casualidad: Cristóbal Colón quería comprar unos ejemplares hispano-árabes pero algún vendedor, haciendo gala de su picaresca, le dio el cambio por estos ejemplares. Sin embargo, es posible que la historia no sea cierta y que Colón y sus tripulantes eligiesen a los marismeños por su resistencia y adaptabilidad.

La relación entre los marismeños y los mustangs ha sido recogida en un documental, estrenado este 2018, de título “Mesteño, el caballo de la marisma que conquistó América”.

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