El día que Adelinde Cornelissen antepuso la salud de su caballo a una medalla olímpica

Rio Olympics 10 08 2016
Cornelissen retirando a “Parzival” en Río | Fuente: Horse&Hound /Peter Nixon

Los Juegos Olímpicos son, sin duda, el evento más importante para cualquier profesional del mundo del deporte. Llegar a ellos con opciones de medalla es un sueño al alcance de muy pocos. En 2016, en los Juegos de Río de Janeiro, la holandesa Adelinde Cornelissen decidió renunciar a una medalla olímpica para no perjudicar la salud de su “Parzival”. Hoy recordamos este día.

10 de agosto de 2016. Primer día de la prueba por equipos de la disciplina de doma clásica. Aunque la mayoría de los países optan por reservar a sus mejores jinetes para el segundo y decisivo día, Holanda pone toda la carne en el asador y su principal baza, Adelinde Cornelissen y “Parzival” (“Jazz” x “Ulft”) salen a la pista. En un determinado momento, la amazona para al caballo y, muy emocionada, decide retirarse. Holanda finalmente será cuarta por equipos. ¿Qué pasó en el cuadrilongo de Río de Janeiro?

Para entender en toda su plenitud la decisión de Cornelissen es necesario conocer un poco más la vida de la amazona holandesa y su alazán. Adelinde (1979) siempre ha estado vinculada a la doma clásica. Ya en su época de menores consiguió hacerse con tres campeonatos de Holanda en la categoría junior. Sin embargo, su gran aliado, el caballo de su vida, será un imponente alazán de nombre “Parzival”.

Con el hijo del mítico “Jazz”, Cornelissen conseguirá ganar en 2004 la categoría Z2 del Campeonato de Holanda. Un año más tarde, se harán con la categoria ZZ y, en 2007, alcanzarán el mismo título en el nivel máximo, el Gran Premio.

Parzival and Adelinde Cornelissen at the 2013 FEI European Dressage Championships, in Denmark. 
Fuente: FEI

En 2008, además de repetir título en su país, el binomio da el salto al primer nivel internacional, siendo reserva para Pekín. A partir de ahí y durante los próximos 8 años, Cornelissen y “Parzival” serán unos fijos del equipo holandés, una de las escuadras más potentes del mundo.

Entre los años 2009 y 2016, la pareja logra cuatro oros europeos (equipos y Gran Premio especial en 2009 y especial y kür en 2011), un oro mundial (el de equipos, en el año 2010), una plata y un bronce olímpicos (ambos en Londres 2012), dos bronces mundiales (en 2014) y dos platas y tres bronces europeos (kür en 2009, equipos en 2013 y equipos 2011 y especial y kür en 2013, respectivamente). En total, 14 medallas en competiciones de máximo nivel, una final de la Copa del Mundo (2011) y más de 40 victorias en CDI.

Río de Janeiro iba a ser el escenario de retirada de “Parzival”, quien ya contaba con 19 años de edad. Pese a ser plata individual en Londres, el alazán no partía entre los máximos favoritos para los metales. La lógica bajada de rendimiento asociada a la edad había mermado las posibilidades del hijo de “Jazz”.

Una de las fotos de la polémica. Cornelissen entrenando con la técnica del rollkür

Sin embargo, Cornelissen y su caballo atesoraban una experiencia y una regularidad que, ante el fallo de otros binomios más brillantes pero menos experimentados, podían ser decisivos. Además, las medallas por equipos iban a estar muy disputadas y el alazán se presentaba como la mejor baza del conjunto naranja.

Unos días antes de la competición, Cornelissen se llevó una desagradable sorpresa al entrar en el box de su caballo: “Parzival” tenía toda la cara hinchada. Tras un escrupuloso estudio, los veterinarios determinaron que el alazán había sido mordido por algún tipo de mosquito o araña local.

Durante un par de días el caballo sufrió altas fiebres y, hasta el día anterior de su prueba, sólo se alimentaba a base de líquidos. La propia Cornelissen no quiso apartarse ni un segundo de su caballo y pasó varias noches en la cuadra, visitándolo cada hora.

Parzival being ridden by Adelinde Cornelissen at the Olympic Games in London in 2012. ©  Ken Braddick/dressage-news.com
Fuente: Ken Braddick/dressage-news.com

Holanda intentó negociar con el Comité Olímpico un cambio de horarios, pero no fue posible. Y es que la prueba por equipos de doma clásica, al tener tantos competidores, se disputa en dos días consecutivos. Aunque los países suelen reservar a sus mejores caballos para el segundo día, Holanda, en esta ocasión, decidió actuar al revés y colocar a Cornelissen y “Parzival” en el primer grupo.

La situación para la amazona era límite. Por un lado, no quería poner en riesgo la salud de su caballo, del animal que no sólo le había acompañado en los últimos 12 años sino que, además, le había brindado sus triunfos más importantes como deportista. Pero, por otro, tampoco podía dejar tirados a sus compañeros de equipo. Sin las notas de “Parzival”, Holanda podía irse despidiendo de la medalla. Y es que para una disciplina minoritaria como la doma clásica, la repercursión mediática y los efectos económicos (normalmente a través de becas) que tiene una medalla olímpica son fundamentales.

El día de la prueba “Parzival” parecía recuperado. No había rastro de la fiebre, la hinchazón había desparecido y el caballo había comido y bebido con normalidad. A la hora prevista, el alazán y Cornelissen saltaban a la arena de Río. Sin embargo, conforme transcurría la prueba, la amazona sentía que su caballo no estaba al 100%. La propia amazona comentó que notó a su caballo “vacío”.

Otro momento polémico para el binomio: en los WEG de 2010, Parzival fue eliminado por sangre en la boca | Fuente: nakedhorse

Antes de acabar su reprise, Cornelissen decide parar a “Parzival” y levantar la mano, señal inequívoca de que un binomio opta por retirarse. Así, Cornelissen dijo adiós al sueño olímpico y, Holanda, sólo pudo ser cuarta por equipos.

Sin embargo, la amazona no se arrepintió de su decisión en ningún momento. “Lo sentía totalmente vacío y no quería que pasara por eso. Él no se lo merece” comentó la amazona a los medios. La nota más emotiva la pondría la propia Cornelissen, a través de su facebook. En esta red social publicaría: “Con el objetivo de protegerle, decidí rendirme. Mi compañero, mi amigo, el caballo que me ha dado todo a lo largo de toda su vida, no se merecía esto… Entonces paré, saludé y salí de la pista.”

Pero, como no podía ser de otro modo, la polémica estaba servida. Cornelissen fue famosa, durante años, por usar una técnica de entrenamiento llamada rollkur o hiperflexión. Esta técnica ha sido enormemente criticada por jinetes y organismos oficiales, hasta el punto de llegar a prohibirse en algunos países. Bajo esta escuela, se obliga a los caballos a entrenar con un grado de flexión de la nuca máximo que, a la larga, afecta a su salud.

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Fuene: Flickr

Además, no fueron pocos los que señalaron que, con la prueba que había realizado hasta el momento, Cornelissen no podía optar a una medalla. Y que es posible que este hecho también afectase a la amazona.

Con todo ello, el gesto de Cornelissen no pasó desapercibido y todos los medios de comunicación, incluso los no especializados, se hicieron eco de su gesta. Anteponer la salud de su caballo a una medalla olímpica engrandecía a la amazona y daba credibilidad a un deporte que demasiado a menudo es atacado por algunos activistas de los derechos de los animales.