“Northern Dancer”, el jefe de raza canadiense (I): el pequeño guerrero

This is an undated photo of Northern Dancer. (CP PHOTO)

Ni Bryan Adams, ni Justin Bieber, ni Leonard Cohen. Ni, tan siquiera, Justin Trudeau. El canadiense más influyente en el mundo es el pequeño “Northern Dancer”. Este hijo de “Neartic” pasó de no encontrar comprador a reinar el universo del PSI. En esta primera entrega viajaremos a los años 60 y conoceremos a “Northern Dancer” en su etapa como corredor.

“Northern Dancer” (1963-1990) es sinónimo de cuento de hadas. La historia del patito feo que, tras ser despreciado por todos, se convierte en un cisne. El pequeño castaño no tenía mucho a su favor para destacar en las pistas pero su gran corazón pudo superar sus limitaciones físicas y, tras una gran campaña como corredor, pasó a la yeguada donde se ganaría a pulso el título de leyenda.

Nuestro protagonista nacería, además, tarde. Muy tarde para ser un caballo de carreras. Su madre, “Natalma” (“Native Dancer”) fue una más que decente corredora de stakes que, sin embargo, no pudo demostrar toda su valía. En la primavera de sus tres años, cuando preparaba el asalto al Kentucky Oaks, se lesionaría de gravedad.

Imagen de “Nearctic”, el padre de “Northern Dancer” | Fuente: Thoroughbred Racing Ancestry

“Natalma” pasó al haras como yegua de cría y un 27 de mayo de 1963 paría su primer producto: un potro castaño, con tres calzas y cordón. El padre de la criatura era “Nearctic”, caballo del año en Canadá, tras vencer en nueve carreras. Sin embargo, aquella era también su primera temporada en la cría. Pese a los buenos resultados en la pista, ni “Natalma” ni “Neartic” tenían bagaje alguno en la reproducción y todavía era un misterio si conseguirían transmitir o no sus genes a su descendencia.

El potrillo no sólo nació tarde sino que, además, se desarrolló poco. Cuando su propietario, el magnate Edward P. Taylor, lo presentó a la subasta de yearlings, “Northern Dancer” sólo media un exiguo 1,42m a la cruz. En puridad, no se le podía considerar ni caballo, al tener alzada de poni.

Su débil físico, unido a su tardío nacimiento, hicieron que a “Norther Dancer” no le saliese novia en aquella subasta y Taylor lo subiese de nuevo el van, de vuelta a su Windfields Farm. Allí, el potrillo no creció mucho más y, aunque la información de las fuentes de la época varían, “Northern Dancer” debió medir entre 1,52m y 1,57m. Una alzada algo escasa para un purasangre de carreras.

“Northern Dancer” con 22 años | Fuente: Milt Toby/BloodHorse photo

Además, aquel pequeño potro castaño tenía muy mal carácter. Su entrenador, Horatio Luro, barajó incluso la posibilidad de castrarlo. Afortunadamente, Taylor se negó y, sin saberlo, tomó una decisión que cambiaría, para siempre, la historia de la cría de los caballos de carreras en el mundo.

“Northern Dancer” debutaría a los dos años, en un maiden sobre 1.100m. Luro era, sin lugar a dudas, un entrenador peculiar. En varias ocasiones prohibió a los jockeys usar el látigo con “Northern Dancer”. Luro tenía la paciencia como bandera y como lema de vida. El preparador no quería usar la violencia con sus caballos y, con mucha cabeza y mano izquierda, conseguía sacar lo mejor de ellos.

Por ello, Luro no quiso forzar en el debut del potro y no permitió al jockey usar el látigo sobre su pupilo. Y, aunque no existiera esa obligación, tampoco hubiera hecho falta usar la fusta. “Norther Dancer” presentó un cambio de ritmo espectacular y venció por más de 8 cuerpos. Acababa de nacer una leyenda.

Tras ganar en Gulfstream Park | Fuente: American Best Racing

El equipo de Luro exprimió al máximo las capacidades del potro y, en aquel lejano 1963, “Northern Dancer” disputaría nada menos que 9 pruebas en su temporada de dos años. En total, consiguió siete victorias. Sólo fue doblegado en su segunda salida a pista (tras mostrarse ardiente y pelear la punta) y en la Cup & Saucer Stakes; su séptima carrera en tres meses y donde corrió con 124 libras, el peso más alto del lote. Entre sus victorias, destacó el Coronation Futurity Stakes, la prueba mejor dotada del calendario candiense para los dos años. O el Bloordale Purse, donde dejó a cuerpo y medio a “Northern Flight” y a más de 25 cuerpos al resto del pelotón.

Con estos números, “Northern Dancer” fue nombrado campeón joven de Canadá y consiguió un rating de 126 en su país natal y de 123 en Estados Unidos.

Pese a terminar la temporada con una victoria Ransen Stakes, “Northern Dancer” vuelve a casa con una lesión que, probablemente, arrastraba desde combates anteriores. Sus responsables deciden darle un pequeño descanso y, en febrero de 1964, el caballo reaparece en Hialeah Park. El hijo de “Neartic” es tercero en una accidentada prueba, al no encontrar hueco cuando intentó lanzar su ataque. Esta reintrée no estuvo exenta de polémica. Luro cargó duramente contra el jockey, por haber hecho uso de la fusta. El entrenador declaró, tajantemente a la prensa que “no quiero castigos. Bajo ninguna circunstancia”.

Apenas unas semanas después, “Northern Dancer” vuelve a competir en Hialeah Park, consiguiendo una sólida victoria. Tras ésta, vendrían tres más; destacando su triunfo en el Florida Derby. Con estos resultados, el potro castaño era uno de los claros favoritos al Kentucky Derby.

Ganando el Remsen Stakes | Fuente: Coglianese Photo/Blood-Horse

Otro de los claros candidatos a la primera joya de la triple corona estadounidense era “Hill Rise”. Y, de hecho, el hijo de “Hillary” ganó el primer asalto al potro canadiense, al ser elegido por Shoemaker, uno de los jockeys habituales de “Northern Dancer”, como su baza para la carrera.

Pero, como es sabido, lo importante no es ganar una batalla, sino vencer en la guerra. Y, ahí, “Northern Dancer” tenía mucho que decir. Luro cuidó a su pupilo al máximo. Tal es así, que el entrenador canadiense utilizó a un poni de entrenamientos para las fotos oficiales de la prueba. El preparador pretendía cuidar al detalle a su caballo y someterlo al menor estrés y desgaste posibles.

Como era de esperar, la carrera se convirtió en un duelo entre “Northern Dancer” y “Hill Rise”, decantándose la victoria hacia el primero por un cuerpo. Aquel potrillo canadiense no sólo había conseguido vencer en el Kentucky Derby sino que, además, lo hizo con un nuevo récord en la prueba que permanecería intacto hasta 1973, cuando un tal “Secretariat” pulverizaría su marca.

Con muy pocas semanas de margen, como manda la tradición, “Northern Dancer” encaró el Preakness Stakes, la segunda prueba de la triple corona. De nuevo, se encontraba entre los máximos candidatos al triunfo, aunque no pudo lucir la vitola de favorito. Aquel honor recayó, una vez más, en “Hill Rise”. Sin embargo, el canadiense no se achantó y consiguió doblegar, una vez más, al caballo estadounidense. Dos de dos y ya sólo faltaba el Belmont Stakes.

Su victoria en el Kentucky Derby | Fuente: Jerry Cooke

Pero antes de afrontar la última y decisiva prueba de la triple corona, “Northern Dancer” celebró su tercer cumpleaños con una tarta hecha ex profeso, con zanahorias y banderas canadienses.

Recuperado del convite, el potro canadiense debía enfrentar la última y más dura prueba del desafío. Luro estaba convencido de que el Belmont Stakes sería demasiado largo para su caballo, pero confiaba en su calidad. Como declaró en más de una ocasión, la distancia ideal de “Northern Dancer” se situaba entre los 1.600 y los 1.800 metros. Además, la dura campaña tanto a dos como a tres años podía pasarle factura.

Sin embargo, Luro y su equipo decidió poner toda la carne en el asador y, ante la atenta mirada de 60.000 personas, “Northern Dancer” intentó convertirse en el primer triplecoronado estadounidense nacido en la fría Canadá. Como curiosidad cabe mencionar que aquella edición se celebró en el hipódromo de Aqueduct; pues el recinto de Belmont se encontraba en obras.

Venciendo en el Florida Derby, antesala del Kentucky Derby | Fuente: Jim Raftery/BloodHorse photo

Desgraciadamente, la hazaña no pudo completarse y “Northern Dancer” acabó en un honroso tercer puesto. Pese a la evidente tristeza por el resultado, el equipo del potrillo estaba más que satisfecho con su desempeño. Su jockey, sin ir más lejos, declaró que “no puedo sentirme decepcionado con un caballo que corre con todo su corazón por ti”.

En Canadá el pequeño “Northern Dancer” era ya todo un ídolo de masas. El alcalde de Ontario, localidad que vio nacer al caballo, declaró el 8 de junio como el “Northern Dancer Day” y, en una ceremonia un tanto exótica, entregó al caballo una llave de la ciudad… tallada en una zanahoria.

Tras el Belmont Stakes, “Northern Dancer” disputaría el Queen’s Plate, reencontrándose con la victoria. Desgraciadamente, ésta sería la última carrera del campeón canadiense. Tras lesionarse en un entrenamiento, sus responsables desvelaron que el potro corría con una férula desde los dos años.

En la siguiente entrega seguiremos los pasos de “Northern Dancer” como semental y estudiaremos cómo el caballo se convirtió en la mayor leyenda de la historia del turf.

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