La hípica moderna no puede entenderse sin el apellido Whittaker. John, el patriarca de la saga, es recordado por sus éxitos con el mítico “Milton”. Pero antes del poderoso tordo, un pequeño caballo cruzado de nombre “Ryan’s Son” obligó al joven John a dejar su trabajo como lechero para convertirse en una leyenda de la equitación.
“Jewel’s Goldstrike”, el caballo olímpico que costó veinte dólares
Los Juegos Olímpicos son el mayor evento deportivo del mundo. Los mejores deportistas de cada disciplina se reúnen cada cuatro años para disputarse los metales. Los altos niveles de especialización y profesionalización hacen que, sin financiación, sea casi imposible estar en la élite. En la hípica, además, el alto coste de los caballos complica aún más la situación. Parece que, sin una gran chequera o la esponsorización de una gran marca, estar en unos JJOO es, simplemente, un sueño. Afortunadamente, caballos como “Jewel’s Goldstrike” nos invitan a soñar.
Laura Collett, del infierno al cielo hípico
La británica, reciente ganadora del CCI5* de Bádminton y actual campeona olímpica por equipos, vive un momento dulce. No obstante, Collett también ha vivido la cara más amarga de este deporte. En 2013, cuando sólo tenía 23 años, estuvo a punto de fallecer tras una dura caída.
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El día que Adelinde Cornelissen antepuso la salud de su caballo a una medalla olímpica
Los Juegos Olímpicos son, sin duda, el evento más importante para cualquier profesional del mundo del deporte. Llegar a ellos con opciones de medalla es un sueño al alcance de muy pocos. En 2016, en los Juegos de Río de Janeiro, la holandesa Adelinde Cornelissen decidió renunciar a una medalla olímpica para no perjudicar la salud de su "Parzival". Hoy recordamos este día.
